Anécdotas
Trabajar en la edición de María Nadie, de Marta Brunet, ha sido una de esas experiencias que te cambian la idea que tenías del oficio de editor. Llegamos al proyecto pensando —supongo que como todo el mundo al principio— que editar consistía en corregir, pulir, dejar un texto “mejor” de lo que estaba. Pero este libro nos enseñó justo lo contrario: que hay veces en las que editar significa, sobre todo, aprender a no tocar. La novela, publicada en 1957, nos sitúa en un entorno rural chileno...